Mini Historia

Bueno, bueno, llegaron las vacaciones yo ya no tengo nada que hacer así que seguramente acabe mi historia dentro de muuuuy poquito tiempo. Así que disfrutad de este capitulo porque es de los últimos que van a haber. 

Veía el Eclipse en lo alto del cielo, como el Sol tapaba la Luna, como los Dioses se habían unido, pero para mí ese Eclipse simbolizaba mucho más que esa antigua fiesta. Simbolizaba el aniversario de la pérdida de mi hogar, de mi corazón y por lo tanto de mi alma.

Siempre nos enseñaron que esa fiesta representaba como los Dioses demostraban su amor y entonces se unían como los amantes que eran, para después crear la vida. Era la fiesta de la fertilidad y no solo eso también era la víspera de la noche de la caída de las estrellas. La caída simbolizaba la vida que llegaba desde el cielo.

Era la fiesta por excelencia, había hogueras, música, baile. La gente se desmadraba y todos se emborrachaban. No había nadie que no disfrutará. Menos yo, obviamente, yo no lo pasaba bien. Yo pensaba en él. Aunque prácticamente no le recordaba, solo su nombre, Kerian. Era lo que mi mente me susurraba por la noche, era lo que hacia que no me hubiera lanzado al Lago meses atrás.

Uno de los bailarines de fuego me cogió de la mano y me puso a bailar, aunque yo no quería le seguí el paso rodeando la hoguera, porque aunque estuviera triste los Dioses no se merecían mi falta de respeto.

El chico me cogió de la cintura y me rodeó con sus brazos, al llevar la máscara no sabía cuál de todos mis vecinos era, pero podía tener una sospecha de que eran uno de los Cuidadores de Animales, dado a las callosidades que sentía en sus manos rozándome la cintura desnuda. Aunque la falda era larga y la parte de arriba tapaba todo lo que debía tapar, la túnica que debía llevar era de dos piezas y tenía que dejar piel al aire.

En un momento de locura decidí seguir mi instinto, el instinto que aún conservaba. Le rodeé el cuello con los brazos y seguí bailando con él más pegada a su cuerpo de lo que habría esperado minutos atrás.

La música aceleró a un ritmo frenético y yo me deje llevar totalmente, dejé que me tocará mientras bailábamos, seguí bailando con él hasta que las gotas de sudor empezaron a surcar mi piel.

La música paró, y nosotros también, jadeando y mirándonos a los ojos. Se quitó la máscara, porque al acabar el baile ya no la necesitaba más, y por fin vi quien era. Brais, un Cuidador de Caballos, fuerte, bello y atractivo. Tenía la piel de color verde aceituna y el pelo del color de la arena mojada. Con unos ojos…..unos ojos como los de Keiran, probablemente fue eso lo que me llevó a cometer la insensatez que cometí, pero la música y el desenfreno seguían en mi sangre, recorriendo mis venas como si fueran lava en mi interior. Me lancé, literalmente, me tiré a sus labios y le besé con todas las ganas contenidas. Respondió a mi beso incluso con más ansia que yo.

Y ahí mismo, al lado de las llamas de la hoguera, debajo del Eclipse que representaba la fertilidad, celebramos la fiesta como se debía celebrar de verdad.

Con desenfreno, lujuria y pasión, una pasión de la que me llegaría a arrepentir, pero en ese momento llegue a olvidar todo lo que había en el universo excepto de él.

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